Visita a la Feria del Queso de Trujillo y al Restaurante La Troya

junio 8, 2012 by admin

Si os acordáis hace unos días, concretamente durante el puente de mayo, estuvimos de tapas por Cáceres. La idea que llevábamos desde casa era la de disfrutar de la ciudad sin alejarnos demasiado durante los cuatros días de estancia. Pero una de las maravillas del turismo gastronómico es no cerrarse al destino pensado inicialmente.

Es muy interesante escuchar, dejarse aconsejar, preguntar y por qué no, perderse con la única brújula de la intuición.

Exactamente esto fue lo que hicimos, si bien es verdad que el profesor Ricardo ya nos había informado de la celebración de la Feria Nacional del Queso en Trujillo, no fue hasta que llegamos a Cáceres cuando pudimos calibrar la verdadera magnitud de esta Feria.

Nos hablaron con tanto entusiasmo que no dudamos en coger el primer autobús de la mañana siguiente.

Al llegar a Trujillo se respiraba una jornada de fiesta. Los autobuses se agolpaban en la estación y un trasiego de gente iba en todas direcciones.

Muchas cosas pueden hablar del éxito de una feria gastronómica pero hay pocas tan poderosas como observar a las personas cargadas con productos recién comprados en la misma.

La feria del queso está ubicada en la plaza mayor de Trujillo. A la que se llega después de atravesar una serie de delgadas calles que sirven, a modo de biombo, para ocultar la plaza hasta que tienes un pie metido en ella.

De tal forma que te topas con la feria de golpe.

El aroma de carne a la brasa (aquí llamada Moraga) mezclándose con las mil variedades de queso, junto a la inconfundible fragancia del vino hacen que te invada una alegría nerviosa muy especial.

En nuestro caso fuimos capaces de contener las ganas de visitar cada uno de los puestos e ir directamente a comer al restaurante más conocido de Trujillo, La Troya.

Este Restaurante es tan conocido que en Cáceres todo el mundo nos repetía:

No has ido a Trujillo hasta que no has comido en la Troya.

De camino, llamamos por teléfono para reservar una mesa, nos atendió una chica muy simpática que nos dijo, en la Troya no se puede reservar.

Cuando llegamos, el restaurante estaba abarrotado de gente esperando para comer, para nuestra sorpresa, la cola fue desapareciendo increíblemente rápido y en menos de diez minutos ya estábamos sentados.

Nos habían avisado de que en la Troya se comía una enorme cantidad por un precio inferior a 15 euros, aún así nos quedamos atónitos ante semejante espectáculo.

Una tortilla de patata, un plato de chorizo, una ensalada, vino, una botella de agua y otra de gaseosa nos esperaban sin haber pedido nada. En este momento llegó una agradable camarera para preguntarnos !!que íbamos a comer!!.

Es decir, a parte de lo ya puesto había que elegir entre más de diez primeros y otros tantos segundos.

Entre los primeros platos me acuerdo de los siguientes:

  • Migas Extremas
  • Sopa de Marisco
  • Ensaladilla Rusa
  • Judías Verdes
  • Judías Blancas
  • Macarrones con tomate.

Nuestra elección fue unas migas extremeñas de primero.

De segundo elegimos un solomillo relleno al roquefort.

Tal fue nuestro ímpetu a la hora de comer el solomillo, que se nos olvidó hacerle unas fotos, pero los simpatiquísimos Juan Carlos y Almudena no dudaron en traernos otro para fotografiarlo, incluso querían que nos lo comiéramos, algo que humanamente era imposible.

Como postre elegimos un flan casero y una mousse de limón.

Si vais a La Troya, comer con cuidado y si os pasáis, os recomiendo dar un paseíto hasta el Castillo ;), merece la pena.

De vuelta del Castillo regresamos a la feria para seguir disfrutando de sus quesos.

Al igual que otras ferias, esta también funciona por un sistema de tickets, canjeables por queso, cerveza y vino. Nuestra experiencia es que estos no hacen mucha falta salvo que quieras beber, por lo menos a nosotros nos invitaron a queso en la mayor parte de los puestos.

Degustamos infinidad de quesos, todos ellos excepcionales. La mayor parte de la tierra, pero también había un buen número tan del resto de España como de Portugal.

Nos gustaron particularmente los quesos que ponemos a continuación (aunque hayamos puesto orden, en realidad no podríamos decantarnos por ninguno de los dos):

  • El primero es un fantástico queso de cabra de pasta blanda de “La Cabra del Berrocal”, queso que ganó el Primer Premio de la Feria Nacional de Trujillo de 2011. Además en este puesto tuve la oportunidad de hablar con un trabajador, que aparte de dedicarse a hacer excelentes quesos, tambien está volcando sus esfuerzos en unos hermosísimos apartamentos rurales. Un emprendedor en toda regla, de los que este país necesita cada día más.

  • El segundo es otro fantástico queso de cabra, en este caso de pasta dura de “El Montaño de Royca”. Este año obtuvo el Primer Premio de la Feria Nacional de Trujillo.

Este viaje “improvisado” a Trujillo  dio para muchísimo más de lo que hemos contado en este extensísimo artículo, como los consejos de cocina que compartimos con nuestros compañeros de comedor en La Troya, o cómo aprendimos a hacer un Tartar gracias a nuestros amigos franceses que conocimos en la estación de Trujillo o cuando aprendimos que el pimentón agridulce  …