Hotel Don Julio, Perales del Puerto

octubre 17, 2012 by admin

Quizás en el artículo de hoy nos salgamos ligeramente del mundo gastronómico en sentido estricto.

No vamos a hablar de una receta, ni siquiera de un restaurante al que merezca la pena visitar. Hoy vamos a hablar de turismo rural, eso sí, turismo rural  con Mayúsculas.

A los pocos días de venir de Santander teníamos preparado un fin de semana en un hotelito rural.

Debido a la enorme carga de trabajo no presté demasiada atención al hilo de correos en el que mis amigos detallaban las maravillas tanto del Hotel Don Julio como del pueblo cacereño que íbamos a visitar. Perales del Puerto.

Llegamos por la noche, después de que el GPS nos perdiera en varias ocasiones por culpa de unas obras recientes.  Entramos por la puerta de atrás, a la que se accede directamente desde los aparcamientos que van a parar a un saloncito decorado de una forma muy delicada.

Esta fue la primera estancia que disfrutamos ya que nuestros amigos nos esperaban allí con una distendida tertulia.

Minutos después Teresa, dueña del hotelito nos enseñó parte de las estancias.

Las habitaciones son muy espaciosas, donde el gusto se puede apreciar en todos los rincones. En cada mesilla de noche había un ejemplar de buena literatura, sobre la mía yacía un cuentecito sobre mitos eslovacos muy interesante.

Al levantarme y disfrutar de la primera ducha en el Hotel Don Julio puede observar como el baño estaba pensado para entrar en él y relajarte.

El desayuno, abundante y variado, te prepara para afrontar sin miedo una jornada por la Sierra de Gata.

La experiencia en el Hotel Don Julio está por encima del precio pactado, no hablamos de una mera transacción económica. Va mas allá, siempre te ofrece un poco más de lo que tu vas a pedir. Esto tiene un nombre y este no es otro que calidad.

Más tarde conocimos un poco más a fondo a Teresa y a Julián, dueños y responsables del Hotel. Dos personas encantadoras que no tienen ningún reparo en explicarte la historia que hay detrás de cada centímetro del Hotel, de Perales del Puerto o de la misma Sierra de Gata.

Al conocerlos pudimos comprenderlo todo, Julián, ingeniero industrial jubilado, ha sido durante una larga etapa profesional encargado de idear junto a sus colegas europeos los estándares de calidad que vemos como normales hoy en día en el mundo del automovilismo. Un ejemplo de su magnífico trabajo fue la implantación en España de la ITV.

Sabiendo esto ya se pueden imaginar el resto. Además el Hotel Don Julio es su sueño, en el que no solamente cuidan de las cuestiones formales de un hotel, sino que por encima de todo está el amor que ponen en su relación con los huéspedes.

De tal manera es así que cuando pasan los meses, te acuerdas de la fantástica verja comprada en la feria de Sevilla, de su maravillosa almazara, de la comodidad de sus habitaciones, de la historia familiar que hay detrás de la evolución del palacio que hoy es hotel, pero cuando buceas en tu memoria lo que  te devuelve una sonrisa entrañable es el recuerdo de

Julián y Teresa