De Tapas por Santander

julio 29, 2012 by admin

Si existe una palabra que defina a Santander es  Elegancia.

Pasear por su paseo marítimo es una delicia, además no es una elección, es una obligación debido al lugar estratégico que ocupa entre el casco antiguo y la playa del Sardinero.

En verano hay un buen puñado de turistas del centro de España huyendo del calor de la meseta. En estos casos se da un tipo de conversación curiosa donde los turistas alaban las suaves temperaturas santanderinas y los santanderinos se quejan de los pocos días de playa que pueden disfrutar durante el año.

A la preciosidad de sus calles y a la clase y estilo de sus habitantes hay que sumarle un ingrediente que hace de Santander un cocktail perfecto, su gastronomía.

Cantabria disfruta de una gran cantidad de ingredientes de primerísima calidad, como las anchoas. Postres de fama internacional como los sobaos. Tapas que se han extendido por el resto de la geografía española como las rabas y platos elaborados como el cocido montañés que hacen de Cantabria un destino obligado.

En el casco antiguo hay un montón de sitios donde merece la pena alternar.

Desde el Gorro Blanco os aconsejamos los 5 siguientes:

Cata Vinos

 

Este bar fue recomendación explícita de los peluqueros de la peluquería Alex Arroyo a la que fuimos minutos antes para estar guapos el fin de semana.

La forma en la que las tapas abarrotan la barra recuerda a las típicas tabernas de San Sebastián.

Las tapas son muy elaboradas y los productos muy variados, entre los que destacamos la Anchoa Cantábrica, Gambas, Bacalao, Langosta

Ante semejante espectáculo tapero, preguntamos si había alguna tapa preferida.

¿Adivináis cual tiene semejante privilegio?

La Tortilla de Patata.

El Diluvio

 

Sigamos visitando lugares que merecen la pena. El Diluvio fue otra recomendación explícita de los peluqueros de Alex Arroyo.

Como se puede contemplar en la pizarra que aparece a continuación, El Diluvio tiene el Honor de ser la primera Barra de España en recibir la “Q” de Calidad.

¿Por qué?

La respuesta es sencilla. Por maravillas como estas.

También les hicimos la gran pregunta. ¿cuál es la tapa con más éxito?. La respuesta no podía ser otra que la tortilla. Eso sí, con una pequeña peculiaridad en este caso. Es Tortilla de patata, Vegetal.

La conveniente.

 

 

Está justo en el casco antiguo de la ciudad. Su decoración y estructura evocan a las tabernas de antes. Por la noche la cena se ameniza con la música de un piano. Este no tiene un papel protagonista. Está de fondo, sin interrumpir la conversación. De forma que la música del piano se convierte en un aliado de la cena y no en un enemigo como en muchos otros sitios.

La Conveniente es famosa por sus fritos, de hecho corre el falso rumor de que son preparados por unas monjitas de clausura.  Corroboramos con el dueño que esto es completamente falso, pero si nos aproxima a la calidad “cuasidivina” de los mismos. El Honor es de Pilar.

El Suizo

 

Ahora le toca el turno al Suizo, es de los últimos sitios a los que fuimos justo antes de regresar a Madrid.

Siempre mientras disfrutábamos del paseo marítimo lo veíamos y nos repetíamos el mismo mantra, aquí tenemos que venir a desayunar.

Lo decíamos porque este establecimiento desprende frescura, tranquilidad, olor a tostada y croissant recién hecho. Zumo de Naranja recién exprimido y la lectura de la prensa dominical.

 

Si queréis disfrutar de un buen desayuno y ser atendidos por gente encantadora, El Suizo es vuestro lugar.

 

Por útimo y ocupando un lugar destacado en nuestro artículo, le toca el turno a el Bar El Chupi.

El Chupi

 

Fuimos a parar aquí porque necesitábamos “hacer tiempo” antes de recibir un masaje con el que nos queríamos obsequiar.

Cerquita de allí vimos un bar situado en una calle en cuesta desde donde se veía perfectamente el mar. En la puerta se encontraba un hombre conversando con una mujer. Más tarde supimos que era Javi, el dueño del bar.

Entramos a pedir un café y desde ese mismo momento nos quedamos “enganchamos” al Chupi. El culpable, no fue otro que Javi, que parecía que nos conocía de toda la vida. La entrada casual para “hacer tiempo” nos supo a poco, por lo que después del fantástico masaje volvimos.

Para ser sinceros, volvimos con muy poca información de su carta. No teníamos ni idea de lo que se comía y bebía allí. Nos quedamos sorprendidos en ambos aspectos.

Preguntamos a un camarero si había algo por lo que fuera conocido el Bar, a lo que nos respondió que la razón por la que era conocido es porque:

Este Bar es Chupi

Sonreímos sorprendidos por la respuesta, pero volvimos a preguntar que era lo típico, a lo que nos volvió a responder que el chupi. Llenó un vaso con un grifo desde donde salía un líquido que parecía ser vino. Nos quedamos maravillados. Era un vino fresquito con burbujas y un regustillo a coco que estaba buenísimo.

Le pedimos la carta y decidimos pedir una ración de rabas y otra de patatas bravas.

Estaban exquisitas!!!.

Nos fuimos porque teníamos una cita, pero en nuestra mente estaba volver tan pronto como pudiéramos.

Al día siguiente, después de la primera jornada de playa del verano volvimos.

En este ocasión ya si sabíamos que pedir, no dudamos en pedir un porrón de Chupi, unos Chipirones en Salsa, una ración de Alitas de Pollo, ensaladilla rusa y unas rabitas. Todo estaba realmente buenísimo a un precio excelente.

Sin duda recordaremos el chupi por un montón de cosas, pero si de algo disfrutamos fue de la tertulia que tuvimos con Javi durante la sobremesa. Una tertulia profunda en la que hablamos de todo, de los monjes Cartujos de los Alpes Franceses, de Krishnamurti, de Nisargadatta Maharaj, pasando por conceptos como la felicidad, el sufrimiento, la meditación etc.

Una delicia que esperamos poder repetir pronto y que puso el broche de oro a un viaje fantástico por Santander.