Estamos de regreso en Madrid, aún con el buen sabor de boca del viaje que hicimos a Cáceres en el puente de Mayo. Es complicado resumir todas las experiencias en un solo artículo pero lo vamos a intentar.
Cáceres es una ciudad llena de encanto, tanto por la historia que rezuman sus calles como por la amabilidad de las personas que se encuentran en ellas.
Desde el punto de vista gastronómico no he visto nada semejante. Cáceres ofrece una oferta impresionante. Empezando por sus bares de tapas, allí llamados taperías, y siguiendo por sus restaurantes de primera línea.
Como disfrutamos de varias taperías aquí va nuestro resumen.
La Tahona
Fue el primer restaurante que visitamos y a los cinco minutos se convirtió en nuestro lugar de referencia. No hubo un solo día que faltáramos a nuestra cita con la Tahona.
Se encuentra en la Calle de Felipe Uribarri, junto a la Plaza Mayor.
Nos sorprendió enormemente la deliciosa tapa de risotto con setas que nos pusieron al pedirnos dos cañas. No porque nos la regalaran, algo común en muchas ciudades españolas, sino por la enorme calidad de este risotto, sabroso y meloso, como en verdad tiene que ser un risotto.
¿Hay mejor reclamo que un regalo así?
No lo creo, de hecho cumple con la máxima que mi abuela me repitió más de una vez en “el Gorro Blanco”.
Quien regala bien vende
Sin duda a nosotros nos animó a leer la carta y elegir más platos. Pluma ibérica, secreto ibérico, hojaldre de foie , fideuá y morcilla patatera fueron nuestras elecciones en los cuatro días que estuvimos.




















